En el distrito de Las Flores, los alumnos de 7º 2ª de la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra llevaron adelante la cosecha de uvas bajo la coordinación del enólogo Nicolás Arguello y el acompañamiento del director Miguel Díaz junto a la profesora Nieves Quilpatay.
La jornada no solo significó un acercamiento práctico al trabajo de campo, sino también un paso fundamental dentro del proyecto institucional que busca la industrialización de la uva hasta la obtención del vino escolar. Cada racimo cortado representa el inicio de un proceso que combina tradición vitivinícola con formación técnica, permitiendo a los estudiantes comprender de manera integral el camino que recorre la fruta desde la planta hasta la botella.


El entusiasmo de los jóvenes se reflejó en la dedicación con que realizaron la tarea, conscientes de que este aprendizaje trasciende lo académico: fortalece la identidad productiva de la región y los prepara para futuros desafíos en el ámbito agropecuario..
La Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra reafirma así su compromiso con la educación práctica y el desarrollo local, integrando a sus alumnos en experiencias que los conectan con la tierra, la cultura y la economía de San Juan.



La cosecha 2026 puede pensarse como un acto de memoria y de futuro: cada racimo que madura en la viña lleva consigo la historia de quienes lo cuidaron, y al mismo tiempo la promesa de un vino que aspire a dialogar con los mejores. En la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra, donde los premios ya han reconocido la calidad alcanzada, este nuevo ciclo se convierte en un desafío: estar a la altura de lo logrado y, quizá, superarlo.



Un aporte de significado a esta cosecha es verla como símbolo de continuidad y renovación. No es solo el fruto de la tierra, sino también el fruto del esfuerzo colectivo, de la paciencia y del saber transmitido. Cada vendimia es un puente entre generaciones, un recordatorio de que el vino no se hace solo con uvas, sino con tiempo, dedicación y sueños compartidos.
En la voz del poema agradeciendo bondades, dirá la pluma sus verdades.
En la hondura del surco despierta la vid,
sus hojas murmuran secretos antiguos,
y el sol de marzo acaricia racimos
que guardan la esperanza de un brindis futuro.
Será vino, será canto, será memoria,
y en cada copa latirá la certeza:
que la tierra, la escuela y sus manos
han sabido estar a la altura con grandeza.


