A días de haber recibido su beneficio jubilatorio, tuvimos la oportunidad de dialogar con la la Profe Marcela Aguilera
¿Recuerda su primer día como docente?
Si lo recuerdo, esas vivencias quedan guardadas para siempre. Si bien mis inicios en la docencia fueron en otra escuela fuera del departamento, el primer día en la Agro tenía como muchas particularidades, aquí había cursado mis estudios secundarios y me egrese como “Agrónomo General” y además me convertía en colegas de mis exprofesores.
¿Qué significó para usted ingresar a la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra?
Volver a la Agro, como docente… uff guardo mucha significancia, era un volver a la segunda casa, con todo lo que representaba. Transite toda la adolescencia en la escuela Agrotecnica, cuantas vivencias lindas, otras no tanto, amigos, proyectos, un enorme sentido de pertenencia renacía.
Ser docente en la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra ha sido mucho más que un trabajo; ha sido una verdadera vocación. En sus aulas, talleres, en el campo de práctica crecí no solo como profesional, sino también como persona.
¿Qué aprendizajes le dejó el trabajo junto a sus colegas?
Entre los mayores tesoros que me deja esta etapa están las personas con quienes tuve el privilegio de compartir el camino. Con muchos colegas logramos construir un verdadero equipo de trabajo, basado en la confianza, el respeto y el compromiso. Aprendimos a conocernos y a reconocernos en nuestras fortalezas y también en nuestras debilidades, entendiendo que cada uno aportaba algo valioso para alcanzar un objetivo común.
Siempre con un norte muy claro: trabajar para que la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra estuviera en lo más alto, brindando lo mejor de nosotros a la tarea, a nuestros estudiantes, con identidad, compromiso y amor por lo que hacemos. Cada proyecto, cada desafío y cada logro compartido fueron posibles gracias al esfuerzo colectivo y a la convicción de que, unidos, ¡podíamos más!
¿Qué representaron sus alumnos en su vida profesional?
Tuve el privilegio de compartir innumerables vivencias con generaciones de estudiantes que, con
entusiasmo, curiosidad y sueños, dieron sentido a cada jornada.
A lo largo de este camino hubo desafíos, aprendizajes, esfuerzos y también grandes satisfacciones. Cada clase, cada proyecto, cada logro alcanzado por nuestros alumnos representó una recompensa invaluable y reafirmó mi convicción de haber elegido la profesión tan linda.
Mis alumnos fueron la razón de ser de mi vocación docente. Cada uno de ellos representó una oportunidad para aprender, enseñar, acompañar y crecer.
Verlos crecer, superar desafíos, descubrir sus capacidades y construir sus propios proyectos de vida fue, sin dudas, una de las mayores satisfacciones. Cada logro alcanzado por un estudiante fue también una alegría personal, porque detrás de cada éxito hubo esfuerzo compartido, confianza y compromiso.
¿Qué valores procuró transmitir a sus estudiantes?
Espero haber dejado en cada uno no solo conocimientos, sino también valores como el respeto, la responsabilidad, el trabajo en equipo y el amor por nuestra tierra y por el trabajo bien hecho, sentirse y ser libres.
¿Qué significa para usted haber formado parte de esta institución?
La Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra siempre ocupará un lugar muy especial en mi corazón. Me llevo el orgullo de haber formado parte de esta gran comunidad educativa y la satisfacción de haber aportado, desde mi lugar, un pequeño granito de arena en la formación de tantos jóvenes.
¿Qué mensaje le gustaría dejar a sus estudiantes?
Quiero decirles que crean siempre en ustedes mismos y en sus capacidades. Los sueños se alcanzan con esfuerzo, perseverancia y compromiso. No tengan miedo de equivocarse, porque cada error también es una oportunidad para aprender y crecer.
Lleven siempre con orgullo sus raíces y los valores que aprendieron en la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra: el respeto, la responsabilidad, la solidaridad y la cultura del trabajo. Nunca dejen de aprender, de hacer preguntas y de buscar nuevos desafíos.
¿Qué proyectos o actividades recuerda con mayor cariño?
En realidad, no hay uno que se destaque, porque cada proyecto o actividad guarda su particularidad, desde la situación que le dio origen, con quienes los planificas y proyectas, donde y que alcance, etc y siempre terminaba enamora de cada propuesta, que a lo largo de estos años han sido muchas, muchas – recuerda la profe y se emociona-
Sin embargo, hay uno muy ambicioso, que se empezó a idear en el año 2024 y el año pasado, con los alumnos del 7° año 1° División lo diseñamos y empezamos a ejecutar, para darle continuidad este año. Es un proyecto que tiene varios componentes, el Primer componente “Instalar una pequeña planta de pelletizado de forrajes”. Este es un gran proyecto pedagógico- productivo al que en la medida de lo posible y si me lo permiten, seguiré apostando desde donde me toque estar.
¿El trabajo en equipo es algo que la ha caracterizado? Es lo que hemos visto y vivido…
Sin dudas. Siempre creí que los grandes logros nunca son el resultado del trabajo de una sola persona, sino del compromiso y la dedicación de un equipo que comparte un mismo propósito.
A lo largo de mi trayectoria tuve la enorme fortuna de trabajar junto a colegas con quienes construimos un verdadero equipo. Esa confianza nos permitió afrontar desafíos, impulsar proyectos y crecer juntos, tanto en lo profesional como en lo humano.
Es así que este último proyecto que pretende hacer de la escuela un centro de formación tecnológico productivo de puertas abiertas, nace la articulación de diferentes espacios: Organización y Gestión de las Exp. Agrop. Producción de Forrajes, Prod. De cultivos industriales, Agua y Riego, estos colegas juntamente con los alumnos continuaran con el desarrollo de este hermoso proyecto.
Gracias a todos quienes apostaron y acompañaron las primeras gestiones para concretar esto.
¿Desea dejar un mensaje final?
La docencia deja huellas que trascienden el tiempo. Cada alumno que aprendió, cada compañero con quien compartí el camino y cada desafío superado forman parte de un legado que permanecerá vivo por siempre. ¡¡Gracias por tanto y por todo querida Agro!!














