
Por Diario La Provincia SJhace 4 horas

Hay una pregunta que atraviesa el trabajo de la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra, de Rodeo, Iglesia: ¿qué pasaría si cada parte del poroto producido en el departamento pudiera tener un destino?
La respuesta que están construyendo docentes y alumnos es ambiciosa. A partir del poroto chala rosada iglesiano, la institución desarrolla harina, dulce, productos deshidratados y nuevas alternativas para aprovechar incluso aquellos materiales que habitualmente terminan como descarte.
El proyecto, que lleva alrededor de tres años de trabajo, busca que el productor no tenga que limitarse a vender el grano como materia prima. La apuesta es transformarlo, generar valor agregado y, sobre todo, evitar que una parte de la producción se pierda.
Cristian Esquivel, profesor de Práctica Profesionalizante de 7º año, explicó que el proyecto surgió en el marco de las prácticas vinculadas con la industria. La materia prima elegida fue el poroto chala rosada, una semilla criolla registrada ante el Instituto Nacional de Semillas.
“Buscamos un producto bien regional de Iglesia, y tuvimos ahí en cuenta al poroto chala rosada, iglesiano”, explicó Esquivel a Diario La Provincia SJ.Buscan que el poroto rosado no se desperdicie y genere más ingresos para los productores. Foto: Diario La Provincia SJ.
Una harina para abrir nuevas posibilidades
Uno de los principales desarrollos es la harina de poroto chala rosada. La escuela trabaja sobre la posibilidad de utilizarla en preparaciones similares a las que se realizan con una harina convencional, aunque con características y sabor propios. “Con la harina de poroto se hace todo lo que podemos hacer con una harina de trigo pero es distinta”, señaló Esquivel.
El objetivo de largo plazo es todavía mayor: crear una sala de procesamiento que permita trabajar diferentes granos producidos en la región y avanzar hacia una producción de harinas sin TACC, siempre bajo las condiciones y habilitaciones correspondientes.
La escuela imagina así un espacio donde el productor pueda llevar su cosecha, aprender a procesarla y obtener un producto con una presentación formal, rotulado y los avales necesarios. “Nosotros queremos que tenga todos estos avales también por parte de la escuela, como una entidad que preste ese servicio y que dé seguridad al consumidor”, explicó el docente.
Pero quizás uno de los productos más singulares del proyecto sea el dulce de poroto chala rosada. La elaboración utiliza poroto y azúcar, con una cantidad mínima de saborizantes.https://b2a1cde7d22c993b959dc173929ec57f.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html?n=0
De acuerdo con Esquivel, las pruebas realizadas en la escuela mostraron además una buena conservación del producto. “El dulce también es del poroto. La verdad que sale muy bien, sin agregarle mucho saborizante como es el vainillín o canela”, contó.El proyecto apunta a aprovechar integralmente la producción y capacitar a los agricultores. Foto: Diario La Provincia SJ.
La escuela realizó pruebas para observar cómo se comportaba con el paso del tiempo y, según explicó el docente, el dulce mostró una conservación favorable y no presentó problemas de hongos durante los ensayos.
La innovación también está en que se trata de una elaboración poco habitual para esta materia prima. “Es una novedad, es un producto innovador, tanto como el café también”, sostuvo Esquivel, quien contó que investigaron recetas y antecedentes, incluso con información de INTA y de zonas del norte argentino donde estos granos tienen una mayor presencia.https://b2a1cde7d22c993b959dc173929ec57f.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html?n=0
Un alfajor con sello de Iglesia
La harina y el dulce terminaron encontrándose en otro producto: un alfajor elaborado íntegramente a partir de materias primas derivadas del poroto iglesiano.
Para la escuela, allí aparece uno de los mayores valores del proyecto: no se trata solamente de crear una receta diferente, sino de construir un alimento vinculado directamente con el territorio. “Como yo le comento a los chicos, es único en el mundo, porque la semilla es única, y la materia prima es única”, afirmó Esquivel.
La frase sintetiza la mirada que la institución busca transmitir a sus alumnos: el valor no está únicamente en el producto final, sino también en el origen de aquello que se transforma.https://b2a1cde7d22c993b959dc173929ec57f.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html?n=0Los alumnos de la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra, de Rodeo, hacen harina de poroto rosado. Foto: Diario La Provincia SJ.
La idea de aprovechamiento integral va incluso más allá de la harina y el dulce. La escuela estudia diferentes alternativas para utilizar partes del cultivo que habitualmente podrían considerarse desperdicio.
Esquivel explicó que están pensando en procesar la paja del poroto para producir pellets, mientras que las semillas que no se encuentren en condiciones para consumo humano podrían destinarse a alimentos balanceados para animales específicos.
Incluso hay una tercera posibilidad: utilizar determinados descartes para fabricar macetas biodegradables o bandejas para siembra, que posteriormente permitan realizar el trasplante del cultivo. “Utiliza todo”, resumió el docente.
La lógica es sencilla: convertir el descarte en un nuevo recurso y ampliar la cantidad de productos que pueden surgir de una misma producción.
El productor como protagonista
El proyecto no pretende que la escuela sea la única que transforme el poroto. Por el contrario, uno de sus objetivos centrales es capacitar a los productores de Iglesia para que puedan incorporar estas prácticas.La escuela trabaja sobre la posibilidad de utilizar la harina de poroto rosado en preparaciones similares a las que se realizan con una harina convencional. Foto: Diario La Provincia SJ.
La institución trabaja junto con INTA Sección Iglesia como nexo con los agricultores y busca avanzar hacia un modelo en el que el productor pueda utilizar la infraestructura y el conocimiento de la escuela para procesar su propia materia prima.https://b2a1cde7d22c993b959dc173929ec57f.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-45/html/container.html?n=0
“La idea es que el productor llegue a conocer esto y también pueda elaborarlo, y que la escuela brinde el servicio ese para que el productor llegue a aprender y procesar también”, explicó Esquivel.
En paralelo, la institución quiere avanzar en la conformación de una mesa del poroto que permita discutir precios, necesidades y oportunidades de comercialización, con la mirada puesta en recuperar una producción tradicional de Iglesia que, según explicó el docente, fue perdiendo volumen por distintos factores.
Volver a producir, pero con valor agregado
La apuesta educativa también es productiva. Cerca de 30 estudiantes participan actualmente de una experiencia que la escuela pretende comenzar a trabajar desde los primeros años, para que los alumnos conozcan desde temprano la siembra, la cosecha, la transformación y las posibilidades comerciales.
“Lamentablemente, por ahí antes siempre se ha vendido el poroto en semilla y no se le ha dado esto de valores agregados”, señaló Esquivel.Cristian Esquivel, profesor de Práctica Profesionalizante de 7º año, explicó que el proyecto surgió en el marco de las prácticas vinculadas con la industria. Foto: Diario La Provincia SJ.
Por eso, el desafío es que el poroto chala rosada pueda abrir nuevas oportunidades para Iglesia, no sólo dentro de la provincia sino también fuera de ella. La cercanía del corredor bioceánico y la actividad minera aparecen, para la escuela, como posibles espacios de comercialización y consumo.
FUENTE DIARIO LA PROVINCIA SJ.

